
Abro los ojos a medias mientras un perro ladra, parece ser por Guatemala. Disfruto la soledad, no siempre fue así. Hoy sí.
El kilim a mis pies me indica con sus colores pálidos que el lugar es correcto. Y sí lo es. Hoy sí.
Soñé con sus piernas enormes haciéndome moños anoche. Tus piernas de hombre lejanas y de vaquero se me insinuaron en la noche.
Ayer tus piernas se me metieron por acá y me enredaron. Asi dormís vos, yo del lado derecho, de costado y arrastrada con la almohada entre mis piernas y yo de almohada para vos, siempre fui tu almohada de carne.
Soñe con tus piernas, porque tus manos, también lejanas, jugaron tramposamente sobre mí antes del sueño.
La húngara habló de Nueva York. Por las diapositivas el ambiente estaba a oscuras, fue mejor, asi evitaba el bochorno de mis lágrimas mientras en el Rockefeller Center nos dábamos los mejores besos and "The Blue Note"" nos recibía felices en el Upper West.
Ella me sigue mostrando NY aunque aclara que traerá más material la próxima semana.
Te veo en esas fotos, en cada una. Que frío hacía!
Nothing like spending Chritsmas in NY. Everybody knows that.
Los segundos moños fueron allí y las primeras trenzas en París.
-Así cualquiera - decían muchos.
Tus manos salen de la pantalla de la húngara para abrazarme desde atrás con esas manos enormes y protectoras. Siempre me abrazas así, siendo el doble de mi.
De lejos el kilim me cuenta un motivo, me da su razón. De cerca pierde sentido, lo siento rugoso, complejo. Maldita paradoja impresionista.
Piso el delicado kilim. Noto su entretejido, pienso en lo complicado de vivir, en la trampa de la pasión.
Es curioso.
No hay nada como el amor, ni la cultura, ni la politica, ni el paisaje, ni la poesía, eso se busca cuando no hay cuerpo para el amor.
Se debería volver a lo primario, a la mirada, al buen trato, a la sonrisa, a la piel.
Y dejar la metafísica donde debe estar, en la más puta y polvorienta soledad de las palabras.
mientras, Astor me revienta el corazón con sus "Tristezas de un doble A"