domingo, 8 de agosto de 2010

ciclos

Sé que en muy pocos momentos me dejé acunar por algún hombre. Y me deje llevar como si las palmas de aquel me levantasen, yo no ofreciera resistencia, ni pensamientos, él me desliizara sonriente, y creyeramos en la palabra.
Eso, dura muy poco. Después asoma el maldito pensar, la desconfianza, la mano tiembla, la soledad seduce y el miedo arranca el resto.

Por suerte creo que esa primera reacción al amor tiene una tendencia natural y una bondad sonriente aunque indefectiblemente espera al dolor para "ser", otra vez.

El amor feliz es, entre otras cosas, la espera del dolor.
El desamor dura más de lo conveniente siempre y dura más que lo que debiera durar el amor.
Pero, si no aparece la parca ...

Porque así son los ciclos.